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Del cuento y sus aledaños

Del cuento y sus aledaños.

Un cuento es el universo que se crea con todo lo que no dice - Lingüística. Manual de Registros Narrativos:


Autor: Marta Rosa Mutti
Linguística. Editorial Dunken. 168 páginas. Buenos Aires. Abril de 2010

 

Sinopsis:

El cuento es un pequeño gran rey, tiranuelo por cierto, cuyo reinado se asienta sobre un espacio – temporal reducido, que requiere de la precisión, la exactitud y de una conveniente proporción y correspondencia entre las partes que lo componen. Es una historia por contar y un mundo que mostrar en un escenario y tiempo cortos. Lo que lleva a seleccionar cada línea que se escribe, relatando sólo lo indispensable y a la vez, dejando puertas que abren hacia un todo que rodea y expande a la situación en juego, de modo tal, que la conclusión la realicen en simultáneo lector y autor.

Un logro que se alcanzará con el trabajo de los recursos de este género narrativo, por cierto, exigente. El efecto, por ejemplo que llevará desde el principio cada palabra, cada rol hacia el final previsto. Las elipsis que atomizan significados, a modo de provocar la sagacidad. La dosificación y la omisión que frenarán momentos decisivos. Los personajes cuyos diálogos y acciones harán los juegos esenciales a aquel efecto buscado. Los tiempos del relato. El manejo de la tensión, la atmósfera, la digresión. Pasos que se realizan con rigor matemático, y que junto a otros encontrarán en este libro, cuyo objetivo es recordar al cuentista que cualquier tema es valedero pues guarda en él una epifanía.

Sólo requiere de un constructor listo para la contienda, quien deberá conocer y manejar las herramientas y técnicas necesarias para hacer de unos materiales y unos granos de arena dispersos por aquí y más allá, un edificio. Ni más ni menos: Un Cuento…

Adquiera este libro en Editorial Dunken . Ayacucho 357. Ciudad de BS. As. O Solicítelo a la misma venta on line. www.dunken.com.ar

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El cuerpo del cuento

El escritor hace de la literatura un arte, pero al mismo tiempo una ciencia, donde plantea bajo el manto de la ficción la verdadera identidad del hombre despojado y sin máscaras .

Un cuento comienza desde el título y desde allí corre hacia el punto final, y ello implica que desde ese lugar ya se está anticipando un punto de interés que gira en torno a la historia a contar.

Vemos pues que su función podrá ir desde un enigma para suscitar curiosidad, destacar el incidente significativo, señalar sucesos, sentimientos, sensaciones que define la acción, definir al personaje, condensar el motivo que conformará el cuerpo del cuento, o sea la trama secreta. Ahora cómo seguir, pues allí aparece otro elemento vital: la primera frase.

Sí, así como se lee, ésta no debe ser disparada por puro impulso de placer lírico, sino que antes bien, debe ser elegida, hasta calculada porque debe guardar un cierto golpe de condensación a modo de anticipo que ponga al lector en estado de alerta o suspensión.

He aquí algunos ejemplos, en Fragmentos iniciales:

Cuento

I

Un día de éstos de Gabriel García Márquez

El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escobar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza…

II

Intimidad de Raimond Carver

Tengo unas gestiones que hacer al oeste del estado, así que aprovecho para pararme en la pequeña población donde vive mi ex mujer. No nos hemos visto en cuatro años. Pero de cuando en cuando, siempre que se publica algo mío o escriben sobre mí en revistas y periódicos -una semblanza, una entrevista-, le envío los recortes…

III

Técnicas de supervivencia de Angélica Gorosdicher

Fue a buscar a su vecina para contarle lo que le había pasado. Esperaba que estuviera. Que no hubiera ido al supermercado, o al centro, o a una reunión de madres en la escuela. Que estuviera, que le abriera la puerta y le brillaran los ojos y le dijera hola y la convidara con un café…

El inicio de la primera frase predetermina un estado de alerta sobre un qué, un quién, un cómo, un dónde. Podemos decir; casi a la manera de volanta pero del cuento, pues nos da una serie de anticipos con los que la acción llevada adelante por los personajes y la misma narración, busca inducir hacia el punto donde convergerá y hará eclosión la historia finalmente. A modo de cuenta regresiva vamos descendiendo hasta alcanzar la revelación.

Un cuento está constituido por unidades, las que deberán estar articuladas casi matemáticamente, y de la misma manera sincronizadas; el objetivo; la concreción de un todo.

Y ahora ¿cómo seguir? Hemos desembarcado y ahora debemos levantar la casa y ponerla en orden, podríamos armar los ambientes con acciones cortas y con detalles sugerentes, los que iremos soltando de a poco, por aquí y más allá, a fin de crear duda, ambigüedad, suspenso, debemos procurar el hecho de creer que algo extraordinario va a suceder.

Para ello podemos detener el relato y evocar al pasado, soltar un monólogo, buscar un paralelismo o contraste con una descripción e ir sembrando pistas del episodio que lleva al núcleo de la historia insinuando que algo va a suceder. Podemos llamar a este pasaje prefiguración pues nos pone en la antesala del desenlace pero que no nos lo devela, tendremos que seguir hasta el final para comprender su significación. El modo en que la prefiguración anuncie depende del escritor. Algunos se valdrán de la atmósfera, de la descripción de un lugar, de la inducción del diálogo ping pong, de incidentes que carecen de desenlace y concluyen en espacios ciegos, de clímax caracterizadores que muestran la psicología de los personajes. Las repeticiones a modo de anticipaciones reiteradas para arrojar luz.

Podremos levantar simulaciones, complicaciones, reunir en un haz las acciones ya hechas e iluminar, ver a toda luz el sentido total del cuento.

Hemos distribuido el mobiliario y los enseres de esta casa- cuento.

La hemos decorado, claros y oscuros.

Abrimos aquí una puerta, cerramos varias, corrimos cortinas, bajamos persianas y hasta un toque aromático, no sin poco esfuerzo, estamos por concluir. Tenemos una atención intensa, el lector está atrapado por el cuento al punto de que en su conciencia se agita la proyección de ese destino ajeno.

Nos debemos al desenlace. La descarga de éste habrá de ser de energía contenida. Imprevista, puede que satisfaga la idea formulada a lo largo del cuento, o suspenderla en un cierre abierto a interpretaciones. Colocar un falso desenlace previo a una frase final descriptiva que marca un cambio de actitud, una frase que simule un ornamento pero que en realidad pone fin al cuento como certidumbre o desesperanza. Así como intento de conclusión podemos aventurar que la trama de un cuento tiene como soportes: la exposición, complicación, crisis y desenlace y cada uno tiene una textura específica, por ejemplo entre la crisis y el desenlace se debe elaborar el momento más intenso y determinado de los sentimientos en juego, entonces estaremos en el tiempo del clímax narrativo.

Suele suceder algunas veces, que la crisis y el desenlace arriban juntos, se enciman, entonces el clímax estaría fundido en ellos. O puede, que el cuento no cierre en este momento cumbre, sino que se extienda sin necesidad o para contrarrestar el conflicto principal, entonces nuestro cuento terminará con anticlímax. Y para no agotar aquí nos quedamos, pero antes recordemos que la trama está constituida por las lazadas del tejido y por los infinitos puntos que la enlazan y para no tener bien presente los nombraremos: indicios, relieves (elipsis, antítesis, sinestesias, metonimias, cenestesias, oxímoron, hipálage, etc.). La transición y la digresión y los paseos temporales: flash- back, racconto, flash- forward.

 

Como conclusión:

Un cuento es una pieza musical. Cuando escribo pienso en términos musicales: hay relatos que son allegros, o adagios, o largos... También me gusta cambiar de clave. Hay escritores que se ciñen a un solo registro, que van perfeccionando, pero sin jamás abandonarlo. A mí me resulta imposible escribir dos relatos seguidos en la misma clave…  

Alice Munro

En su traslado a la vida real, el cuento tiene aproximadamente el valor de un instante, y como éste, cada partícula de espacio y de tiempo asume proporciones monstruosas, desusadas.

Mario Benedetti, "Tres géneros narrativos"

 

Bibliografía: Todorov, Tzvetan: “ Las categorías del relato literario”. Análisis estructural del relato. Buenos Aires, Editorial Tiempo Contemporáneo.

 

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