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libros Marta Mutti

LIBROS


Libros publicados por Marta Rosa Mutti:

 

Cuentos y relatos góticos :

 

Extraña Oscuridad

EXTRAÑA OSCURIDAD, cuentos góticos - Marta Rosa Mutti

Editorial Dunken

Lo podés encontrar en:

Editorial Dunken (Ayacucho 357, CABA)
Libreria De Avila (Adolfo Alsina 500, CABA)
Amazón
Librerías L y L y Garabombo (Partido de San Martín)

... y en la Feria Internacional del libro de Buenos Aires,  2015.

Va un adelanto…

 

Noctumbria

 

NOCTUMBRIA, cuentos y relatos góticos - de Marta Rosa Mutti.

Editorial Vinciguerra

 

Ya está a la venta…

Por ahora, lo podés encontrar en:

LibreríaAntígona: Las Heras 2597

Librería Hernández: Corrientes 1436

Librería Capítulo Dos: Cabello 3615. Ciudad De Buenos Aires

Va un adelanto…

 

Novela:

Lo que deja la marea

Lo que deja la marea. Novela 2012

Obra de tapa: Fernando Incaurgarat

ver reseñas, análisis, comentarios...

 

 

 

Ficción Poética:

Vulnerable Desnudez - Marta Rosa Mutti

Vulnerable desnudez

Ficción poética. Poetic Fiction. Sudden Poetry.
Obra de Tapa:
Renate Levy
Edición bilingüe. Inglés- castellano.

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Lingüística:

Del cuento y sus aledaños

Del Cuento y sus aledaños. Lingüística. Manual de Registros Narrativos.

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Cuentos:

Barriendo el silencio

 

Barriendo el silencio. Cuentos (1ª y 2ª edición)
Obra de Tapa:
Malvina D´Angelo

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Aroma

 

Aroma. Cuentos
Obra de Tapa:
Malvina D´Angelo

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Fantasía Dormida

 

Fantasía Dormida. Cuentos
Obra de Tapa:
Renate Levy

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Poesía:

Interiores

 

Interiores. Poesía (1ª, 2ª y 3ª edición)
Obra de Tapa:
Solange Cambet

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Andar de a dos

 

Andar de a dos. Poesía.
Obra de Tapa:
Fotografía, Colección privada

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Adquiera estos libros en Editorial Dunken . Ayacucho 357. Ciudad de BS. As. O Solicítelo a la misma venta on line. www.dunken.com.ar

 

Féminas

 

Féminas… Mixturas

Ficciones de Marta Rosa Mutti y Marita Regolo que desvisten las intermitencias de lo cotidiano en pequeñas tramas que recorren los rincones propios y los ajenos.

Diálogos con la interioridad de todos los que somos y guardamos dentro…

Féminas… historias  sin máscaras en las que muchos son, o fueron protagonistas alguna vez…

 

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Proyecto, cuidado de textos, armado y selección: Marta R. Mutti

 

Anecdotario - 70 años de Santa Teresita:

Huellas y Vivencias

Huellas y Vivencias

Anecdotario


Proyecto y compilación: Marta Rosa Mutti.
Fotografía Artística de Tapa: Ariel Fontana
Creación y Diseño de Escudo de contratapa: Carolina Lattanzio
Diseño de Tapa: Florencia Carino

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Cuentos y relatos:

De Arena y Mar

El Jagüel, un sitio encantado

Cuentos y relatos

Escritores: Los autores de los textos pertenecen a escuelas del Partido de La Costa.

Proyecto y compilación: Marta Rosa Mutti.
Ilustración de tapa e interiores: Florencia Carino. Diseño La Costa.

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Relatos y cuentos:

De Arena y Mar

De Arena y Mar

Relatos y cuentos

Escritores: Un hermoso grupo de niños, niñas y adolescentes...
Coordinación: Docentes Bibliotecarias. Docentes de los grados mencionados.
Proyecto y compilación: Marta Rosa Mutti.
Ilustración de tapa e interior sobre cuentos: Eugenia Martínez - Jorge Soto

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Cuentos:

Escalofríos Azules

Escalofríos Azules

Cuentos con Terror

Participaron en el trabajo:

Escritores: Un hermoso grupo de niños y niñas...
Coordinación: Docentes Bibliotecarias. Docentes de los grados mencionados.
Proyecto, cuidado de textos, armado y selección:  Marta Rosa Mutti.
Asistencia y Colaboración: María Leone.
Ilustraciones de tapa e interior: Juan Pablo Wansidler.

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avatares libros


Libros publicados por Avatares:

 

Avatares1

Avatares I.

Cuentos y poesías del Taller Obra de Tapa: Alejandro Costas

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Transparencias

Transparencias

Cuentos y poemas Avatares IV Obra de Tapa: Romina Maribel González

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Detras del espejo

Detrás del Espejo

Cuentos y poemas Avatares VII Obra de Tapa: Emil Nolde

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Fantáspolis

Fantáspolis

Cuentos y relatos.
Fantástico - Ciencia Ficción - Terror
Obra de Tapa: Pablo Ontivero

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Vinculos Secretos

Vínculos Secretos

Cuentos Avatares XI Año XI
Obra de Tapa: Hilda Trezza

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Avatares2

AvataresII.

Cuentos y poemas ANTOLOGIA Obra de Tapa: Malvina D´Angelo

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A bordo del viento

A Bordo del Viento

Cuentos y poemas Avatares V Obra de Tapa: Claudia Vázquez

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Argiropolis

Argirópolis, esquinas de nuestra historia.

Ficciones históricas.

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Argiropolis

Despiertos en la lluvia

Cuentos y poemas Avatares IX Obra de Tapa: "Liberación" - Renate Levy

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Avatares3

AvataresIII.

Cuentos y poemas ANTOLOGIA Obra de Tapa: María Adela Naim

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Hilos secretos

Hilos Secretos

Cuentos y poemas Avatares VI Obra de Tapa: Toulose Lautrec

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Descalzos en el aire

Descalzos en el aire

Cuentos y poemas Avatares VIII

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Descalzos en el aire

Solo la piel

Cuentos y poemas Avatares X

Obra de Tapa: Hilda Trezza

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Adquiera estos libros en Editorial Dunken . Ayacucho 357. Ciudad de BS. As. O Solicítelo a la misma venta on line. www.dunken.com.ar

 

 

 

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libros Marta Mutti

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libros publicados por Marta Rosa Mutti:

 

Barriendo el silencio

 

 

Barriendo el Silencio - Cuentos. 1ª y 2ª Edición -

Obra de Tapa: Malvina D´Angelo

 

 

Historias que se abren para mostrar el paisaje interior.
Tiempos que se agitan dentro del cubilete indefinible de los sentimientos, esperando su momento para ser y dejar de ser.

El silencio se suelta entre barriletes, en el vuelo de las aves, entre manos que abren, que cierran. Ahonda en los ojos que piden, aman, rechazan, sufren, gozan. Se asoma y escapa de las bocas cuando las ideas pierden color, o tienen llaves que las guardan

...............................................

El ascenso

Atardece y en la montaña se van despertando luces. Mariela sube por el camino trazado por muchos pies, diferentes, sin peso, sin alma a veces.
Es la hora del regreso, del cansancio y de los cuerpos apagados, pero no para ella que piensa irse pronto, lejos, llevándose a su abuela.

Va siguiendo el caracol del camino, no hay viento pero sus caderas ondean y sus labios tararean frescura. Va siguiendo una esperanza.
Por fin llega a la casa, una vivienda de una sola habitación. Una pero amplia y clara, llena de ventanas con dinteles curvos y rejas vestidas con el color de las flores, (malvones que planta Doña Julia). La música de los pobres ricos y el olor penetrante del guiso de locro la reciben, la envuelven.

"Abuela", casi grita, un poco agitada, y empuja con suavidad la puerta que apenas se sostiene con sus bisagras vencidas.
La mesa tendida, casi expectante. Los dos tazones y las cucharas guardan silencio. El pan desde una canasta de mimbre insinúa un asombro mudo. El guiso humea callado desde los bordes de la olla apretada por la tapa.

"Abuela…", repite la joven. Doña Julia, sin embargo no hace movimiento alguno. Los brazos apoyados sobre la mesa, la cabeza sobre ellos reposando el último cansancio.
Extraño en esta mujer que nunca está quieta, que corre a la vida con un juego limpio, que orgullosa murmura; "sangre vasca la de mis venas", que anda escoba en mano de aquí para allá; que desliza alguna canción de las de su tierra y cierra los ojos para desandar paisajes de otros tiempos.

"Abuela…", casi exige despacio Mariela, mientras deja la bolsa en la que trae provisiones, revistas, y hasta jabones perfumados que el patrón insiste en darle.
Le responde la música, el guiso que bulle…
Mariela mira hacia afuera, hacia la montaña ya entre sombras y no se entera o no quiere.
Y comienza a hablar:
"Ese Fermín, es un pesado, desde que se murió la mujer me mira de forma rara. Ni que se le ocurra. La patrona sí que era buena, Doña Franca, ¡qué mujer! Pero ése, mejor que se busque alguien de su edad. En el pueblo más de una, bien que lo aceptaría, así nomás, sin amor…Sí, por tener un marido, una casa, pero yo, ni loca, qué se enfríe la cabeza bañándose en el río".
Baja los ojos y se calla. Un escalofrío como un torrente muerto, la envuelve de golpe.
Se saca los zapatos y sus pies se agitan, se ensanchan. Ella dobla los dedos, los curva como puentes. No mira a su abuela. No se rinde. Otra vez suelta la charla:
"La casa del patrón es grande. Hay que andar al trote para tenerla impecable. ¡Y cómo!, que se lo pregunten a mis pies, pobrecitos… Quién sabe…", dice y deja escapar otros ojos por la ventana y los trae de nuevo y sigue:

"La taba a veces se da vuelta y en una de esas, salta un empleo en alguna pensión del pueblo o en la peluquería. Hasta que podamos irnos abuela, porque vamos a irnos.
¿Qué donde?, al llano, a otro pueblo. Es por él, abuela. Sí, por don Fermín. No me gusta como me mira, parece que va a dejarme seca", sin embargo a Micaela la voz se le va apagando.

Doña Julia sigue quieta, sentada en el sillón de mimbre en el que le gusta dormitar la modorra después del almuerzo. Mariela no quiere entender, se acerca y la abraza.

"Se nos enfría el locro abu", dice mientras su piel aprende que la otra está deshabitada. Y como si nada estuviese pasando continúa, "si no tenés ganas de servir lo hago yo". Destapa la olla y la cara se le inunda de aroma y de calor. Lo necesita para las lágrimas que no suelta, para los gritos que no deja escapar. Lo necesita ahora cuando gira (tazones humeantes en mano) y con la mirada mojada de dolor y rabia dice:

"No te preocupes abu, podés irte tranquila, mañana le voy a decir que sí al patrón. La casa es linda y él quien sabe a lo mejor…"
La habitación cobra la vida que no está y da la respuesta a lo que no debe ser. Todo comienza a girar. La repisa con los muñecos de peluche, el armario sin puertas por el que se escapa la adolescencia de Mariela. Las camitas apenas separadas por una sola mesa de luz, el reloj a cuerda preparado para el toque de las seis de la mañana, el aparato de música sobre el aparador espejado, el piso de ladrillo rojo de dolor, de tanto que lo limpia Doña Julia tempranito cuando se queda sola. Mariela de rodillas junto a su abuela, apoya la cabeza en el regazo aún tibio y dice:

"Abu, no me esperaste para darme un beso".

Quedan Las flores, y la estampa del santo que reza desde la cómoda, sin palabras, porque hay cosas en la vida que no se explican, aunque la música y el cielo nos cubran a todos. Mientras, las luces encendidas en las casitas desperdigan por el cerro flores brillantes. Como los malvones que sabía plantar de gajito doña Julia...

 

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aroma

 

 

Aroma - Cuentos -

Obra de Tapa: Malvina D´Angelo

 

 

Un barco de papel. Una música de organillo que viene desde la infancia.
Un momento que importa por la sorpresa fugaz. Una puerta de cristal por dónde traspasar el orden de los signos de lo absurdo. Aromas que nos acompañan .
Cuentos que siguen la realidad con la inmediatez de la fantasía, como un barco de papel que navega por páginas blancas. Tan simple y tan concreto como un punto de sol y sombra fluyendo hacia el lago entrecerrado y secreto de la imaginación.

...............................................

Desayuno a solas

Tus nudillos no sonaron en mi puerta.
Tampoco me avisaste que te ibas.
Tu voz oliendo a tostadas y dulce casero
no me despertó. Sólo te fuiste
acallando historias, apagando luceros.

Le pareció que golpeaban y abrió la puerta.
Estaba todo tan quieto como una mañana de domingo o de paro general o de duelo o de las de antes. Recogió el diario que ya estaba sobre el cantero de alegrías del hogar blancas, "traen buena suerte", había dicho la abuela del puesto de flores de la otra cuadra, el día que llegaron al barrio. Y claro compraron varias.
Laura ya estaba levantada pero no lo había llamado, extraño, pensó.
Él solía despertar unos segundos antes de que la alarma del aparato arremetiera y apretaba el botón justo a tiempo. Ganarle de mano era una buena forma de comenzar la mañana. Aún no estaba del todo despierto y finalmente no sabía que había pasado.
Se dirigió a la cocina, seguramente estaría preparando el desayuno. Ni una hornalla encendida.
Laura sentada se limaba las uñas sobre la mesa. Ni siquiera volteó la cabeza para saludarlo. Como todas las mañanas, la radio estaba encendida. Hasta que no escuchaba el informe meteorológico, no se vestía. ¡Maldita costumbre! Como si el clima no cambiara varias veces durante el día. Él prefería el silencio cariñoso del diario.
Parado en medio de la cocina con el diario aprisionado en una mano, no se decidía. Llevó la otra mano hacia la nuca y removió un par de veces sus cabellos. El volumen de la radio lo fastidiaba.

- ¿No sonó el despertador o te olvidaste de ponerlo en hora? - preguntó, sus palabras casi chocaron con la voz melodiosa del locutor.
Laura pareció no escucharlo, soltó un poco de aire y siguió con la cabeza inclinada sobre las manos. Estaba pintándose las uñas de rojo. Laura prefería los tonos claros, transparentes. Iván totalmente despabilado se quedó esperando, mirando, pensando.
Las manos libres de anillos se agitaron como mariposas. Laura las había terminado de pintar y soplaba sobre las uñas rojas.

-Ni una cosa ni otra -acabó por responder.

-No entiendo -dijo Iván que de pie en el mismo lugar de la cocina volvió a enrollar el diario que momentos antes había estirado y entonces lo puso girar. De golpe lo detuvo, fijó los ojos en el cielorraso blanco de la cocina y volvió a preguntar:

- ¿Lo pusiste o no?

Ella se puso de pie, guardó en una caja, que contenía esmaltes de colores tenues, el frasco rojo y dijo:

- ¿Cuál es la diferencia? - le dio la espalda y se marchó de la cocina terminando así el asunto.

- ¡Laura, no desayunamos!- insistió Iván siguiéndola por el corredor.

-Yo ya desayuné y para vos es tarde. - respondió ella sin darse vuelta.

-Por favor, Laura, ¿qué está pasando?

-Que no puse el despertador. Que no lo escuché. Que no se me dio la gana -contestó como si nada con voz monocorde, ausente. A Iván le palpitaron las sienes, estaba poniéndose verdaderamente molesto.

-Me querés poner loco y no es el momento -arremetió

Laura lo enfrentó: - ¿Alguna vez lo ha sido?, ¿no sería conveniente que te fueras a duchar?... estás retrasado - concluyó estirando la voz en las últimas palabras. De pronto, Iván estaba frente a algo que no sabía como manejar. Todo, todo, empezando por el despertador estaba de cabeza y en un rato con seguridad tendría aquellas jaquecas interminables.
Arrojó el diario sobre un sillón, puso ambas manos en los bolsillos de la bata, anticipando una tregua o en señal de rendición y con la mejor cara que pudo propuso:

-Está bien, es hora de alternar. Mañana preparo el desayuno, te despierto con café y tostadas con dulce y hasta puedo leerte el informe meteorológico del diario, digo por lo de la vestimenta...

-Tarde… tarde… -contestó Laura con un cantito desde la habitación donde ya había acabado de vestirse. Iván quiso seguir hablando pero ella ya se iba. La siguió hasta la puerta ella se detuvo y se despidieron con un corto y apagado hasta luego. Él se quedó muy quieto viendo como se perdía calle abajo.
Es hermosa, pensó sin pensar, la amaba y había estado procediendo como un idiota independiente.

¿Por qué no respondió a su propuesta del desayuno? ¿Ya era tarde había contestado? ¿Y por qué era tarde? Miró la hora en el reloj pulsera. En efecto, lo era. Él nunca llegaba fuera de horario al estudio, o al sitio que fuese, pero hoy iba a ser diferente.
Abrió la heladera para tomar un vaso de leche aunque mas no fuera y le sorprendió verla atestada de comida preparada con carteles identificatorios. Abrió el freezer y lo mismo. Se dirigió a la habitación bebiendo a grandes sorbos. Allí se percató de que Laura se había levantado muy temprano porque todo guardaba un orden más estricto que el de costumbre.

Él no era del tipo conversador, Laura sí, hablaba todo el tiempo ¿Con qué asunto había insistido últimamente? Maldijo el hábito de escuchar sin escuchar cuando le hablaba. Volvió a mirar su reloj pulsera; de golpe se le ocurrió que a él le encantaban los relojes y a ella los anillos con piedras aguamarinas.
Más de una vez había tenido que esperar mientras se probaba uno tras otro como si nada. ¿Total qué?: ninguno la convencía lo suficiente. Volvió a consultar la hora. Después de todo todavía no era tan tarde. Se dirigió al cuarto de baño, tomó una ducha, vistió ropas deportivas y salió. Podía no escuchar pero no era ciego. Dejó el auto y caminó despreocupado en medio de la multitud bajo un cielo celeste a pesar del smog, un sol más que tibio
lo acompañaba.

Laura se había retirado un poco antes de la oficina, pasó por una tienda de bolsos, compró un par de valijas livianas y las guardó en el baúl del automóvil que había estacionado en el subsuelo del edificio, subió al vehículo y después de andar un trecho se detuvo frente a una peluquería. Iván recorría las
joyerías de la ciudad.

Laura ya lista, se miró en el espejo que sostenía el peluquero. Consultó el reloj, aún faltaba algo más de una hora para que Iván regresara a casa. Tendría el tiempo necesario, había dejado todo preparado.

Iván salió del negocio e introdujo en el bolsillo la suave bolsita de terciopelo azul que contenía la caja pequeña, envuelta con papel brillante. Complacido imaginó las manos de Laura y recordó el cantero de alegrías blancas. Él prepararía el desayuno: café a punto, un toque de crema, tostadas, dulce casero y jugo de naranja recién exprimido. Puso la mano en el bolsillo, pasó los dedos por la tela suave y se sintió feliz.

La sorprendería al salir de la oficina. Sólo faltaba una hora para que saliera.
Aún faltaba una hora para que le propusiera matrimonio.

Las flores blancas del cantero la vieron pasar apurada, Abría la puerta cuando el teléfono comenzó a sonar. Demoró unos segundos, las llaves de la casa se habían enredado con las de la oficina. Por fin pudo entrar. Corrió al aparato, el cabello rubio se abrió como un abanico y rozó las cortinas rojas del living.
Levantó el tubo y su cara se transformó.

-No, no, imposible, está en el estudio.

- ¿Cómo dice? ¿Ropa deportiva? No, no imposible. Siempre usa traje. No, no lo vi. Hoy salí antes.

No supo cómo llegó al lugar. En sus ojos, habían empezado a levantarse imperceptibles paredes de cristal.

-El conductor del taxi, no tuvo la culpa, explicaron el policía y otras personas que estaban junto al hombre tirado boca arriba sobre el pavimento agrietado.

-Cruzó la calle como si estuviera caminando en medio de
una plaza.

Laura se arrodilló y abrazó a Iván sin decir ni una palabra. Las paredes de cristal se habían roto y casi no podía ver. Uno de los paramédicos se acercó con una bolsita azul, húmeda y manchada:

-La llevaba en una de las manos -dijo entregándosela.

Laura la tomó, extrajo del interior el envoltorio pequeño y brillante. Lo desarmó, abrió la caja y lloró sobre la piedra aguamarina y sobre la cara de Iván.

-Fue un golpe duro -alguien dijo.

Ellos están bajo otro cielo. Llevan un canasto repleto de loza. Laura de golpe tropieza de espaldas a la puerta, el canasto se inclina: Iván y algunos platos ruedan sobre un césped sin rasguños.
La risa de los dos llenan los huecos de la primera noche en la casa vacía.
Laura volando de fiebre en la madrugada. Las manos de Iván yendo y viniendo con paños frescos. Los dos eligiendo el lugar de cada mueble. Y de golpe este cielo insiste en bajar la noche con voces arenosas.

-A simple vista no hay nada, de todos modos lo vamos a internar.

-El desayuno, Laura… - Iván murmura y abre apenas los ojos.

-De ninguna manera -otra vez las voces ordenan, deciden:

-No va a desayunar amigo, ya es tarde para desayunos, ahora vamos a hacerle algunos estudios, después veremos.

Y bajo un cielo blanco sin voces que ordenan esta vez surge rápida la respuesta:

- Mañana, amor, mañana.

 

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Fantasía dormida

 

Fantasía Dormida - Cuentos. Digitextos -

Obra de Tapa: Renate Levy

Escindir, empujar la puerta que sabemos entreabierta y avanzar. De eso tratan cada una de las ficciones que palabra a palabra se hilan en una cierta fantasía dormida que permanece a la espera de quien la anime.

 

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Dos nombres

Y sólo quedarán palabras en las piedras que contarán los actos…
Desde entonces cambian los escenarios y los actores y
hasta los nombres, pero el argumento suele repetirse.

La mañana en Nag Hammadi se abre aborrascada por un mar de nubes y grises. La niebla (hecho imposible para estos lugares) baja por detrás de la fronda de tamariscos y sicomoros y se pierde en las fuentes de los patios del jardín.
Él se ha marchado. Cuando pasó frente a los espejos algo lo negó en ellos. En la alcoba aún ronda la penumbra en medio del vaho de las vides del huerto, que desde las ventanas se animan al recinto real.
La dueña de casa no sabe si está despierta o no quiere estarlo. El esposo, después de mucho tiempo la ha amado con pasión y luego cuando descansaba la ha vuelto a amar. Pero esta vez, ha sido casi un espasmo en un abismo salvaje y encendido. Los brazos de un volcán y la aspereza de su lengua en medio de un cascabeleo vago, sibilante, continuo. En la noche sin luna y lámparas apagadas, la oscuridad lleva puesto cierto fulgor que exacerba las dimensiones y la mujer finalmente arde junto a un esposo que se muestra insaciable.
Bajo un cielo descabezado de estrellas y luna, nace un niño. Con el primer llanto un temblor agita la tierra y el cielo azabache. Con tal acontecimiento nadie repara que en los espejos de la alcoba una figura sutil, un hálito intenta dibujar como lo hiciera aquella otra noche, un rastro. La mujer y su esposo sólo disfrutan el hijo, pasan los días y el pequeño Dídimo , que así su madre ha tenido en gusto llamarle, hace otro tanto. Es bueno que lo hagan porque no siempre será así.

Bajo un cielo blanco de estrellas y luna, los magos saben que han nacido. Ellos siguen la señal para adorar a uno.

Aquel día en Galilea, Herodes arranca la página del libro de las profecías frente a los ojos del Profeta y da la orden. Por todo el reino un horror inocente traspone los límites de la imaginación más abyecta. Fue entonces que los relámpagos abrieron el cielo y las gentes miraron hacia arriba con la esperanza secreta de ver por algún agujero a Dios, o a un ángel. Sólo se oyó la lluvia y llovió a cántaros.

La mujer yace en la cueva arrebujada y el niño en la telaraña de sus brazos. Su compañero, ha tapado con piedras la entrada, por un resquicio con ojos entre rojos y amarillentos escruta el paisaje espectral, con la desesperación de no saber qué hacer y la necesidad de hacer algo. Sin embargo está haciendo lo que debe hacer: guardar el sueño del hijo. Cuando lleguen los magos apenas comenzará a entender.

La mujer acaba de traer agua del río, y va a cocinar. No sabe cuándo hablar con aquel hijo que no se parece a los otros. Todos saben de aquella noche y callan. Fue una noche blanca, después, quedó encinta y aún no lo comprende del todo a pesar de las palabras del ser luminoso y de los magos. Dispone el alimento en los cuencos, es buena para el cálculo, sabe que el cereal no es suficiente. Da la espalda a la mesa para buscar la jarra, sin explicación todos los cuencos están llenos y tienen la misma cantidad de alimento.
Desde la puerta llama a la familia. Aquel hijo es el último en llegar. Los demás sentados aguardan expectantes la oración. El trabajo en el campo los tiene hambrientos. Los ojos lanzan reproches agudos. El hermano mayor por fin se ha ubicado, en silencio, comen.

-Madre, esta noche parto -dice en medio de la comida y mira hacia un punto donde el silencio corta.

- ¿Y el trabajo? ¿Y tus hermanos? -reprocha y suplica, la madre con ojos abiertos por la ilusión y el despojo.

-Es tiempo de que me vaya. -responde con rostro sereno como quien conoce el camino.

-Aguarda otro año, estarás más seguro.

- ¿Realmente crees que será así? -es la respuesta y un dolor vago corta el aire y la mujer asiente con los ojos velados por cierto pudor, y de pronto como si se preparara para una fiesta su voz se enciende:

-Iremos contigo, tus hermanos habrán de ser de utilidad.
-Todos lo serán, a todos necesitaré aún al que no está.

La madre no escuchó o no comprendió, a veces le pasaba con este hijo.

Después de varios días de festejos donde abundaron los combates hasta la muerte, los bailes sensuales, las mascaradas desorbitadas y banquetes opulentos, poetas, saltimbanquis y sexo, Dídimo partió debajo de un cielo blanco. El oráculo le había dicho que un rey de reinos lo aguardaba y él bien podía sacar provecho de este encuentro, bien podría aprender del otro rey o hacer otro reino para él. La madre queda temblando y el recuerdo, de aquella noche aflora en su corazón. La sacerdotisa había leído lo correcto en las vísceras del cordero sobre la oscuridad, dos la amaron, el que no mostró el espejo fue el que tuvo su vientre. Se hacen dolor y sangre las manos que se crispan y vuelve al espejo de su alcoba, como si buscara algo ahoga como tantas veces la tristeza. Despide para siempre al hombre y guarda la esperanza del hijo en las entrañas. ¿Qué mujer renunciaría a tal ilusión? Si conoces alguna, no te queda nada por entender.

Aquel mediodía después de llenar las redes de los pescadores, volvió junto a sus hermanos y a su madre que aguardaban en la costa. Un viajero ricamente ataviado, el rostro sudado y polvoriento, amable sin ser amistoso, afable sin tratar de parecer íntimo, se les unió.

- ¿Cómo te llamas? -preguntó el hermano mayor.

-Como quieran llamarme, he dejado todo atrás, hasta mi sombra.

-Eso es poco probable si no conoces tu destino.

-Te equivocas, es necesario provocarlo para conocerlo.

-Si ése es el motivo que te trajo hasta aquí, te daremos un nombre, te llamaremos Tomás.

-Pero he oído hace un rato llamar a uno de tu grupo del mismo modo…

-Hermano, mis ojos en los tuyos no se equivocan, mis ojos y los tuyos saben, más tarde te llamarás con otro nombre, pero sólo tú vales para mí más que cualquier nombre.

-Significa ¿que puedo permanecer contigo, seguirte? -inquirió el joven extranjero cuyo porte distinguido y su mirada intimidaban.

-El camino es de todos, está marcado para el que decida seguirlo -responde el hermano mayor. La madre ha seguido de cerca la escena y ve al hijo caminar sobre arenas movedizas. Mira hacia el cielo, quizá busca alguna señal pero el cielo hace lo que sabe, se desparrama límpido y brillante sobre las cabezas.
De algún modo todos debajo de él somos actores voluntarios imprescindibles o involuntarios prescindibles. Así que dejaremos a los acontecimientos, sucederse.
El extranjero y el hermano mayor se hicieron inseparables. Las gentes hablaban de cierto parecido. De ello trascendían emociones encontradas. Así la humildad, paciencia, serenidad, amor, caridad y la astucia, orgullo, egoísmo, y arrogancia como monedas echadas a rodar marcharon por los caminos junto a dos hombres empeñados cada uno en alcanzar el lugar y la hora apropiada.
Y fue precisamente en un festejo que toca la suerte del primero.

El vino resulta escaso, así que las mujeres mandan por más vasijas. Tomás exige ocuparse del asunto, va por él y demora. En la mesa hay reproches, miradas torvas. Los celos levantan paredes de ceniza, hasta lo llamaron con otro nombre, el que usa el hermano mayor cuando ambos dialogan hasta altas horas. Nunca faltan orejas para asir la nada mientras la vida escapa y ahora todos conocen el nombre, ahora todos saben. Unos pocos hasta se atreven a jugar con las letras de los nombres; que se parecen pero son diferentes.

Una niebla impensada se presenta en todo aquel lugar. Por encima de ella la voz sabia y serena del hermano mayor aquieta los aires y nadie se atreve a salir de la murmuración.

-Tomás ha hecho lo que estaba dispuesto.

Cuando la guardia irrumpió en el recinto, alguien dice haber visto al extranjero entrar en conversación con unos hombres y guardarse un bulto pequeño entre las ropas. El hermano mayor los silencia otra vez, gira la cabeza hacia Tomás y cruza con él la mirada. En una, luz. En la otra, sombra. En ambas, el dolor.
Dos fueron indispensables. Dos, cuyos nombres tienen sonidos de cinco letras. Dos nombres que comienzan con idéntica letra. Dos cielos elementales para un plan.
Uno murió una mañana en medio de nubes grises y un cielo partido en dos. El otro -dijeron- se suicidó una noche blanca de estrellas.
A los dos los cubrieron con sudarios diferentes, y en ambos se marcó el mismo rostro.

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Interiores

Interiores - Poesía

Obra de Tapa: Solange Cambet

Poemas que resumen una impostergable invitación a descubrir un mundo único, propio. Ése que no es un reflejo ni una máscara, ése que negamos o mantenemos oculto, por temor quizás, a quedar vacíos de misterio o al desafío de desvestir las propias sombras . Poemas que nos descubren.

 

...............................................

Una mujer

Una mujer en secreto,
sueña las horas que vive.

Si ha amanecido de gris,
irá al puerto y desatará velas.

Tomará el timón, pondrá proa
hacia el techo del horizonte.

Desmadejará colores
y se beberá al viento.

Su vientre se sentirá amado
y al gris del cielo mar,
el rumbo hacia el naranja habrá cambiado.

La mujer humedecerá los labios secos,
en los surcos aparecerá el sabor
del hombre y en secreto pensará
que no se ha equivocado.

                 Y

seguirá soñando por ese mar
hasta que el sol la despierte.

Acaso amar sea esto de llevarse encendido en la sangre y dibujado en la mano

 

...............................................

 

Preguntas deshabitadas

La figura
anclada día y noche,
aparece y desaparece
extraviada en el recuerdo
del párpado enrojecido.

Casi una enfermedad de fiebre.
Sin sustancia.
Un huésped sin tiempo.
Imaginado, dibujado
por un dedo índice
que se levanta
se posa en la arena
y la arruga con aquella forma.

¿Qué es real?
¿Qué no procede de un acto fallido?
¿Imagen de una imagen?
¿Imagen enésima?

La figura
peón y rey sirve al juego de
los arcanos del génesis,
del mientras, del ahora
y casi del después.
Para explicar este universo
de manos que crean sueños
que no concluyen nunca,
como éstas y otras preguntas.

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Andar de a dos

 

Andar de a dos - poesía -

Obra de Tapa: Fotografía, Colección privada

 

Deshilar los momentos, detenerse para verlos tan solo, y luego continuar, andar la vida, buscarnos y por fin, hallar la identidad.

 

Ilusión descolorida

Necesidad. Uno, dos, tres,
Cuatro, cinco. Ansiedad.
Ya no. Es el desastre.

¡Marioneta de papel!
Como agitarte cascabel,
responde:- ¿no estás?

Necesidad creciente.
A mi lado, en mi mano.
responde:- ¿no estás?

Ilusión descolorida te vas.
Nadie sujeta tus cabellos,
ni arriesga tu cobarde juego.

Desconoces la casa donde habito.
Huyes... Te pierdes en mil nubes.
Dejas mi alma perdida.

Ilusión descolorida, dime:
¿No hay lugar para la esperanza,
ya no volverás ?

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Desencuentro

No me puedes tomar y guardar en un cofre.
Al amor tampoco. Es independiente como Dios.
No puedo apresarte en una telaraña.

La magia se quiebra. No somos.
Urgente, el vuelo. Nos desvanecemos.
Uno en cada extremo. Reunimos las manos.
Sorprendidos, las vemos vacías, desconocidas.

Ni tu calor, ni el mío. Nos perdimos.
Al andar, fuimos borrando huellas
como ladrones furtivos.

Nos convocó el desatino, deshicimos nudos.
Te apartaste silencioso de mis caminos,
dejé de ser tu piel.
Afilados como sombras, nuestros perfiles se despiden.

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La espera

Casi sin pensarlo,
con la suavidad de un capullo,
la vida hizo nido en tu cuerpo.

Aún no te enteras, aún te sientes niña mujer.
Más allá de tu instinto...
alguien desde tu corazón te llama.

Y escuchas el murmullo de una voz que no es la tuya,
pequeña, pequeñita... lejana.
Se diría que es el tintineo de un carillón.

Suena lejos, despacio, despacito.
Tan suave y mágica;
que contienes la respiración para escuchar.

Corres frente al espejo,
te paras de perfil,
y recorres la geografía de tu vientre.

Quieres reír y llorar.
Te reconoces en una nueva dimensión.
Estás inquieta...
Mas no te impacientes mujer,
pues los días se tomarán su espacio,
para que de a poco los recorras,
y tú irás cambiando.

Vas tejiendo el más valioso de los sueños.
Más que la espera no te angustie,
ni el cuerpo te pese,
ni el insomnio te atrape.

Muchacha. Cuídate, que a él lo cuidas.
Ámate, que a él lo amas.
Prepárate, pronto, te dirán mamá.

 

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Vulnerable desnudez

 

Vulnerable Desnudez - Ficción poética, Poetic Fiction -

Obra de Tapa: Renate Levy

 

Edición bilingüe. Traducción Ximena Espinosa

 

Sinopsis

¿De qué hablamos cuando decimos Ficción poética/Poetic Fiction? Pues, de historias hiper breves, con la configuración del poema y, de un algo que va más allá del hecho de establecer un mensaje con y de carácter poético, porque condensa en su núcleo una trama.
Se trata de textos poematizados que superponen dos planos de un espejo. Uno muestra desde la poesía cierto espacio interior con voz y cuerpo. En el otro se levanta una visión que agita una historia atomizada, que alude, refiere y hace una puesta en escena. Proximidad de géneros. Hibridación. Co-vecindad que recrea eleco de lo que conocemos como Sudden fiction, Short stories, Ficción súbita. La simbiosis de la sintaxis de la narración con el modo de percibir, ver y comunicar de la poesía. He aquí lo que he tratado de hacer. Epigramas que constituyen microficciones dentro de la forma y caracteres del verso. Narraciones comprimidas que asoman cuando la mirada recorre el espacio de la única estrofa que estructura cada poema.
Acaso una percepción, una inquietud que nos alcanza de pronto y nos suspende. Esa parte de nuestro ser que se autodetermina, se desliza y deviene en agua de un río que fluye sin confín. El qué, cómo, cuándo y cuánto involucra, o deja de lado la pulsión, la idea y el sentimiento: Ficción poética / Poetic Fiction.

What do we mean when we talk about Poetic Fiction/ Ficción Poética? We mean hyper-short stories in the shape of poems and about something that goes beyond conveying a message with and of poetic character, because it has condensed in its core a plot.
It is about poematized texts that superpose the two sides of the mirror. One showing, from poetry, a certain inner space with its own voice and body. In the other one, a visión arises that stirs an atomized story that alludes, refers and sets a scene. Proximity of genres. Hybridization. Coexistence that recreates the echo of what we know as sudden fiction, or very short short stories. The juxtaposition of the use of syntax in the narrative with a form of preceiving, seeing and communicating poetry. This is what I have tried to achieve. Epigrams that constitute micro-fictions within the form and character of the verse. Compressed stories that arise when gazing at the space that comprises a poem structured by a single stanza.
A mere perception, a kind of uneasiness that reaches us unexpectedly suspending us. That selfdetermined part of our being that drifts becoming thewater of a stream endlessly flowing. The what, how, when and how much include or leave aside the game of pulsion, thought and feeling: Poetic Fiction / Ficción Poética.

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CXIII

La luz se ha apagado.
La mueca en la cara del hombre
dice que ya nada huele especial.
La mujer ha dejado su papel de ninfa.
Las manos se guardan en los bolsillos.
Las miradas duermen en percheros.
El motivo; quién sabe,
diríamos que compromete a un ausente sin aviso.

--

The light is out.
A grimace on the man's face
says that nothing smells special anymore.
The woman has abandoned her role of nymph.
Hands are kept inside pockets.
Looks sleep on hatstands.
The reason; who knows,
we could say that it entails an absence without warning.

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CXIV

Levanta la cara sin cargar historias.
Sola y dueña del infortunio seguirá esperando a
Ulises,
acompasando el ritmo de sus tacones rojos
por puentes caminados sólo hasta la mitad.

--

Lifting her face without carrying stories.
The sole owner of her misfortune she'll keep on waiting
for Ulysses,
marking the rythm of her red heels
along half-walked bridges.

 

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Del cuento y sus aledaños

 

Del Cuento y sus Aledaños. Un cuento es el universo que se crea con todo lo que no dice - Lingüística. Manual de Registros Narrativos:


Autor: Marta Rosa Mutti
Linguística. Editorial Dunken. 168 páginas. Buenos Aires. Abril de 2010

 

Sinopsis:

El cuento es un pequeño gran rey, tiranuelo por cierto, cuyo reinado se asienta sobre un espacio – temporal reducido, que requiere de la precisión, la exactitud y de una conveniente proporción y correspondencia entre las partes que lo componen. Es una historia por contar y un mundo que mostrar en un escenario y tiempo cortos. Lo que lleva a seleccionar cada línea que se escribe, relatando sólo lo indispensable y a la vez, dejando puertas que abren hacia un todo que rodea y expande a la situación en juego, de modo tal, que la conclusión la realicen en simultáneo lector y autor.

Un logro que se alcanzará con el trabajo de los recursos de este género narrativo, por cierto, exigente. El efecto, por ejemplo que llevará desde el principio cada palabra, cada rol hacia el final previsto. Las elipsis que atomizan significados, a modo de provocar la sagacidad. La dosificación y la omisión que frenarán momentos decisivos. Los personajes cuyos diálogos y acciones harán los juegos esenciales a aquel efecto buscado. Los tiempos del relato. El manejo de la tensión, la atmósfera, la digresión. Pasos que se realizan con rigor matemático, y que junto a otros encontrarán en este libro, cuyo objetivo es recordar al cuentista que cualquier tema es valedero pues guarda en él una epifanía.

Sólo requiere de un constructor listo para la contienda, quien deberá conocer y manejar las herramientas y técnicas necesarias para hacer de unos materiales y unos granos de arena dispersos por aquí y más allá, un edificio. Ni más ni menos: Un Cuento…

Adquiera este libro en Editorial Dunken . Ayacucho 357. Ciudad de BS. As. O Solicítelo a la misma venta on line. www.dunken.com.ar

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El cuerpo del cuento

El escritor hace de la literatura un arte, pero al mismo tiempo una ciencia, donde plantea bajo el manto de la ficción la verdadera identidad del hombre despojado y sin máscaras .

Un cuento comienza desde el título y desde allí corre hacia el punto final, y ello implica que desde ese lugar ya se está anticipando un punto de interés que gira en torno a la historia a contar.

Vemos pues que su función podrá ir desde un enigma para suscitar curiosidad, destacar el incidente significativo, señalar sucesos, sentimientos, sensaciones que define la acción, definir al personaje, condensar el motivo que conformará el cuerpo del cuento, o sea la trama secreta. Ahora cómo seguir, pues allí aparece otro elemento vital: la primera frase.

Sí, así como se lee, ésta no debe ser disparada por puro impulso de placer lírico, sino que antes bien, debe ser elegida, hasta calculada porque debe guardar un cierto golpe de condensación a modo de anticipo que ponga al lector en estado de alerta o suspensión.

He aquí algunos ejemplos, en Fragmentos iniciales:

Cuento

I

Un día de éstos de Gabriel García Márquez

El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escobar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza…

II

Intimidad de Raimond Carver

Tengo unas gestiones que hacer al oeste del estado, así que aprovecho para pararme en la pequeña población donde vive mi ex mujer. No nos hemos visto en cuatro años. Pero de cuando en cuando, siempre que se publica algo mío o escriben sobre mí en revistas y periódicos -una semblanza, una entrevista-, le envío los recortes…

III

Técnicas de supervivencia de Angélica Gorosdicher

Fue a buscar a su vecina para contarle lo que le había pasado. Esperaba que estuviera. Que no hubiera ido al supermercado, o al centro, o a una reunión de madres en la escuela. Que estuviera, que le abriera la puerta y le brillaran los ojos y le dijera hola y la convidara con un café…

El inicio de la primera frase predetermina un estado de alerta sobre un qué, un quién, un cómo, un dónde. Podemos decir; casi a la manera de volanta pero del cuento, pues nos da una serie de anticipos con los que la acción llevada adelante por los personajes y la misma narración, busca inducir hacia el punto donde convergerá y hará eclosión la historia finalmente. A modo de cuenta regresiva vamos descendiendo hasta alcanzar la revelación.

Un cuento está constituido por unidades, las que deberán estar articuladas casi matemáticamente, y de la misma manera sincronizadas; el objetivo; la concreción de un todo.

Y ahora ¿cómo seguir? Hemos desembarcado y ahora debemos levantar la casa y ponerla en orden, podríamos armar los ambientes con acciones cortas y con detalles sugerentes, los que iremos soltando de a poco, por aquí y más allá, a fin de crear duda, ambigüedad, suspenso, debemos procurar el hecho de creer que algo extraordinario va a suceder.

Para ello podemos detener el relato y evocar al pasado, soltar un monólogo, buscar un paralelismo o contraste con una descripción e ir sembrando pistas del episodio que lleva al núcleo de la historia insinuando que algo va a suceder. Podemos llamar a este pasaje prefiguración pues nos pone en la antesala del desenlace pero que no nos lo devela, tendremos que seguir hasta el final para comprender su significación. El modo en que la prefiguración anuncie depende del escritor. Algunos se valdrán de la atmósfera, de la descripción de un lugar, de la inducción del diálogo ping pong, de incidentes que carecen de desenlace y concluyen en espacios ciegos, de clímax caracterizadores que muestran la psicología de los personajes. Las repeticiones a modo de anticipaciones reiteradas para arrojar luz.

Podremos levantar simulaciones, complicaciones, reunir en un haz las acciones ya hechas e iluminar, ver a toda luz el sentido total del cuento.

Hemos distribuido el mobiliario y los enseres de esta casa- cuento.

La hemos decorado, claros y oscuros.

Abrimos aquí una puerta, cerramos varias, corrimos cortinas, bajamos persianas y hasta un toque aromático, no sin poco esfuerzo, estamos por concluir. Tenemos una atención intensa, el lector está atrapado por el cuento al punto de que en su conciencia se agita la proyección de ese destino ajeno.

Nos debemos al desenlace. La descarga de éste habrá de ser de energía contenida. Imprevista, puede que satisfaga la idea formulada a lo largo del cuento, o suspenderla en un cierre abierto a interpretaciones. Colocar un falso desenlace previo a una frase final descriptiva que marca un cambio de actitud, una frase que simule un ornamento pero que en realidad pone fin al cuento como certidumbre o desesperanza. Así como intento de conclusión podemos aventurar que la trama de un cuento tiene como soportes: la exposición, complicación, crisis y desenlace y cada uno tiene una textura específica, por ejemplo entre la crisis y el desenlace se debe elaborar el momento más intenso y determinado de los sentimientos en juego, entonces estaremos en el tiempo del clímax narrativo.

Suele suceder algunas veces, que la crisis y el desenlace arriban juntos, se enciman, entonces el clímax estaría fundido en ellos. O puede, que el cuento no cierre en este momento cumbre, sino que se extienda sin necesidad o para contrarrestar el conflicto principal, entonces nuestro cuento terminará con anticlímax. Y para no agotar aquí nos quedamos, pero antes recordemos que la trama está constituida por las lazadas del tejido y por los infinitos puntos que la enlazan y para no tener bien presente los nombraremos: indicios, relieves (elipsis, antítesis, sinestesias, metonimias, cenestesias, oxímoron, hipálage, etc.). La transición y la digresión y los paseos temporales: flash- back, racconto, flash- forward.

 

Como conclusión:

Un cuento es una pieza musical. Cuando escribo pienso en términos musicales: hay relatos que son allegros, o adagios, o largos... También me gusta cambiar de clave. Hay escritores que se ciñen a un solo registro, que van perfeccionando, pero sin jamás abandonarlo. A mí me resulta imposible escribir dos relatos seguidos en la misma clave…  

Alice Munro

En su traslado a la vida real, el cuento tiene aproximadamente el valor de un instante, y como éste, cada partícula de espacio y de tiempo asume proporciones monstruosas, desusadas.

Mario Benedetti, "Tres géneros narrativos"

 

Bibliografía: Todorov, Tzvetan: “ Las categorías del relato literario”. Análisis estructural del relato. Buenos Aires, Editorial Tiempo Contemporáneo.

 

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Del cuento y sus aledaños

 

Lo que deja la Marea.


Autor: Marta Rosa Mutti
Novela. Editorial Dunken.

Obra de tapa: Fernando Incaurgarat

 

Lo que deja la Marea es una novela que nos enfrenta con la búsqueda del yo real a través de la puesta en fuga de los fantasmas del pasado.

Dante y Mariano, dos hermanos transitan unarealidad donde nada es como se dijo ni lo que parece.
Una circunstancia impuesta por el azar los llena de interrogantesque los llevarán a desandar el camino del tiempo.Deberán bucear e interpretar la vida de dos
generaciones marcadas por logros, fracasos, gozos tragedias; las que expresarán desde sus propias voces,las razones de sus actos.

Extranjeros de ellos mismos intentarán comprender al fin, el porqué de una niñez y adolescencia quebradas por silencios, ausencias y hasta el propio presente.

La trama se abre paso con una acción narrada y protagonizada por un coro de voces, cuyas miradas y reflexiones transitan diferentes orillas de una misma historia. El tiempo del relato se conjuga en un espacio que se desarrolla entre la víspera y el día de reyes.

 

Análisis de la novela:

 

Lo que deja la Marea. Un relato Post moderno. Una deconstrucción de hechos y circunstancias para entender y remontar las actitudes con que se resuelve la propia vida. 

María Elena Castillo, escritora, traductora.

La trama no sigue un hilo recto, sino que estructura la historia a través de engranajes que hay que unir para comprender su significado, de ahí que se conforme por varios narradores. En un día y medio los integrantes de una familia y de generaciones distintas van y vienen con su vida (algunos hasta su muerte) con relatos entre un pasado común y un presente individual. Todos buscan ex culparse, aún sin saber cuál es la culpa. De ahí las actitudes extrañas, las preguntas para las que hay respuestas que se empeñan apenas en insinuar, pero no asegurar lo que se trata de descubrir, y que es la propia historia personal en la realidad callada de cada uno de los personajes. Todos viven en su mundo interior una historia que no cierra, algo no les da sosiego, ni les permite sentirse libres en su albedrío, y como consecuencia encontrarse con sí mismos. Por ello todos necesitan hablar, contar, su inclusión o exclusión, como partes actuantes, testigos, cómplices, víctimas, victimarios, etc., desde el lugar que pueden, ya desde dentro o fuera de la familia, y en el espacio social e histórico que transcurren.

En resumen, Lo que deja la marea, trata del invisible y sutil desequilibrio que produce vivir lo cotidiano sobre el cruce entre verdad y la mentira, algo que sin querer los hombres hacen con frecuencia, al punto de tomarlo de modo natural, sin detenerse a observar que lo que está en juego es la identidad... ¿Quién soy si no me conozco? Si miro hacia atrás y en mis raíces todo es confusión, no podré manejar mi presente. Si el hoy lo vivo lleno de dudas por lo que está por detrás, por lo que no acepto, no descifro, no lograré avanzar.

Lo que deja la marea, busca mostrar las caras de un mismo disfraz, en el que no pocas familias pueden hallar semejanza.

 

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William Faulkner

 

lo que deja la marea De Margara Averbach sobre Mientras agonizo, Novela de William Faulkner

Extraído de Revista de Cultura Ñ, 29 - 6 - 12

Faulkner, vivió gran parte de su vida en su pueblo, Oxford, Mississippi, y desde ese pueblo (que fue una fuente infinita de historias para él), inauguró una serie de experimentos lingüísticos que marcaron el siglo XX. La variación del punto de vista fue uno de ellos. Después de Faulkner, se expandió a todo el mundo, incluyendo América latina y como todo en este autor, el uso de más de un punto de vista en una misma narración tiene una dimensión filosófica y ética, además de literaria. La literatura contemporánea entiende que el poder de una historia es de quien la cuenta. Faulkner lo sabía. En Mientras agonizo, contó el mismo viaje terrible hacia Jefferson en media docena de voces y demostró a sus lectores que cada narrador ve lo mismo de distinta forma y que todas esas visiones son válidas.

 

 

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lo que deja la marea Comentario y Análisis 

Silvia Ferrante
Escritora. Asesora en Gestión Cultural

Agradezco profunda y afectuosamente a Marta por haberme invitado a presentar su novela. Su primera novela. Me siento orgullosa y distinguida.
Escribir una novela en estos tiempos, sobre todo cuando se desarrolla la enorme y variada actividad de Marta, es una cabal demostración de creatividad, ingenio, esfuerzo y capacidad intelectual y laboral.
No es fácil crear el ambiente, los personajes, el clima y sumergirse en ellos mientras las obligaciones y ocupaciones nos rodean e invaden. Y menos aún hacerlo con la calidad y profesionalismo de Marta. Por eso doble, triple mérito el suyo. Toda mi admiración y después que la lean: ¡la de ustedes!
Estructurada con ingenio, Lo que deja la marea mantiene el suspenso a través de una sinfonía de voces que van develando un pueblo a orillas del mar: Las Toscas, los secretos de una familia, las verdades a media voz, a medio dicho a medio callado.
Marta expresa sutilmente su visión acerca de la realidad cotidiana, la sociedad, la política, el poder y los poderosos.
Recrea con habilidad las tragedias, los dolores, los amores, los secretos, encuentros y desencuentros de una familia a través de la historia de un par de hermanos y de su necesidad de recomponer la identidad más allá de la muerte y el abandono: “… nadie sabe hacia dónde se dirige, cuando no conoce de qué lugar viene.” Nos dice Marta y devela la engañosa relación entre poseedor y poseído: “Las casas siempre lo hacen, quienes las habitan nunca dejan de pertenecerles”.
Explora el misterioso juego de los roles: “… hombres, mujeres, no son uno en ellos, sino todos aquellos que llevan adentro, claro, se parecen al que eligen mostrar…” y “… mirarnos a la cara en el espejo, bien sabemos, que eso que vemos no es lo que somos, apenas algo que se insinúa…”
Descubre al pasado asaltando el presente, perturbando el futuro: “Medidos en circunstancias, los tiempos y las distancias se acercan, porque a pesar de los cambios y el progreso, las acciones insisten en repetirse…”
Nos muestra el valor de las palabras y del silencio: “… el silencio es su prisionero y ella reina sobre sus palabras.” “La partida se gana al diluir lo sucedido”. Contradiciendo el famoso dicho: “somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras”.
Lo que deja la marea: la resaca y los tesoros que arrastra el mar. Lo que deja la vida en su constante movimiento: sueños, logros, fracasos y pesadillas.
Esa es su novela, esa es la historia que nos cuenta Marta en un ir y venir de voces, como la vida, como el mar, como la marea.
Léanla, disfrútenla y luego recomiéndenla. Es una hermosa novela para una tarde lluviosa de este invierno cercano que nos permite, quizá, descubrirnos en algún aspecto de nuestras propias vivencias.

Gracias Marta por haberme hecho pasar unas agradables horas de lectura.

 

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lo que deja la marea Comentario y Análisis

Omi Fernández.
Escritora. Periodista.

Lo que deja la marea es una novela coral. Una multiplicidad de voces, a la manera de un canon, van revelando una historia llena de ocultamientos, verdades a medias, conflictos sin resolver.
El leit motiv es la búsqueda de la identidad, una condición que se desvanece en los inmigrantes que llegan a un país extraño -en este caso desde Italia- y se encuentran con que todo es diferente, los hábitos, las costumbres y hasta el idioma.
En 132 páginas accedemos a una saga de cuatro generaciones (desde Dante hasta el padre de Lucía) y esta síntesis es patrimonio de los poetas. Marta Rosa Mutti es poeta y se respira en todo el texto. Al leerla recordé una saga maravillosa que fue Al Este del Paraíso de John Steinbeck (la novela no la película que es solo una parte de la historia). Las sagas tienen la particularidad de mostrarnos y de que entendamos más claramente los problemas humanos, que en general son lo que nos heredan los padres y abuelos y los que les heredamos a nuestros hijos, nietos... y la lista seguirá pero no la veremos por cuestiones de reloj biológico.
Dante es el cuello de botella de sus ascendientes. En él recae todo el peso de quienes no hablaron, empezando por su hermano y su madre que ante la desaparición del padre, quien “se esfumó con la violencia que determina el silencio de no decir una sola palabra”, deciden actuar como “si aquí no ha pasado nada” y él siendo un niño de cinco años, resulta el emergente de una situación familiar incomprensible y enmudece, sólo por unos pocos meses, los suficientes para que entable un diálogo consigo mismo y reconozca que “Sí, ahí nacieron las voces porque había que hablar para adentro.” Esas voces internas son quienes lo llevarán a inmiscuirse en el pasado “No sé si las voces vinieron o si yo las hice aparecer. Quiero pensar que me buscaron”. Dante crece como un  chico taciturno, reflexivo y un tanto melancólico, buscando la razón por la cual su padre desapareció.
Su hermano mayor, Mariano, es un personaje muy bien delineado, un negador que hace causa comun con la madre, sin rebelarse, ni siquiera con preguntas. Se enfrasca en el trabajo y consigue recuperar las tierras del abuelo pero está tan inhabilitado para la entrega como Dante. Porque los dos hermanos viven con una culpa no dicha y cada uno la tapa como puede.
Son las voces de Dante las que lo llevarán a visitar a las hermanas de su abuela, y con los relatos que va reuniendo accede a los hechos ocurridos comprobando que nada es lo que parecía.
Su búsqueda revela a un abuelo amoroso e inteligente que se dedica a su hijo (Marcos) con dedicación y ternura, a una abuela egoista (Lucía), incapaz de amar y de esa unión nace su progenitor, que fue arrancado de la niñez de cuajo al ser testigo del asesinato a quemarropa de su propio padre.
Los conflictos sin resolución se suceden de generación en generación, sin que “nadie se atreva a dar la cara y acabar con ellos o resolverlos con apenas darle el lugar que reclaman”.
Las especulaciones de las víctimas del silencio, son como los fantasmas que los chicos agigantan en las sombras de la noche. Se vuelven terroríficos y en la mayoría de los casos, muchos peores de lo que en realidad son. Del mismo modo, muchos adultos necesitan dormir con las luces encendidas para ahuyentar a los monstruos. Y la esperanza es la que prima porque “si la marea se va pero luego, da la oportunidad de la vuelta, se podía esperar”.
Desde el punto de vista formal, la novela está construida con retazos de voces sin continuidad cronológica que el lector debe armar como un juego de ingenio. Es para lectores atentos, avezados, que disfrutan con la reconstrucción de la trama, no es para cómodos.
Además, aparecen relaciones de personajes secundarios que aunque están ligados a la trama, crean la sensación de germen para otra novela, tal es el caso de la íntima conexión entre Denise y Paulina, que nos crea la inquietud de saber qué razones no mostradas origina ese “disfraz de amistad”.
Todo el texto es una búsqueda de la propia identidad, inserta en nuestro pasado y en sus antecesores, y un encontrar el camino a recorrer para darnos permiso para entregarnos al amor, ese amor que “es demasiado complejo, es una proporción entre lo que traemos y lo que somos capaces de dar.”

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lo que deja la marea Sobre la Novela: Lo que deja la Marea, por su autora

Lo que deja la Marea, es una historia que se inicia recogiendo la punta del hilo de una madeja deshecha. Así en un lugar desde la madrugada de un  hoy, se camina hacia atrás capítulo tras capítulo; en medio de realidades dispersas en las que pasado y presente se hacen uno.
El relato toma cuerpo a través de diferentes voces y paisajes humanos, sociales e históricos. Voces que salen a escena y cuentan lo que saben, lo que creen y lo que viven de una muerte confusa que las compromete porque transformaron ese hecho, en un lugar común, donde perder la realidad, esconderla, justificarse o cubrir el propio vacío.
Pasiones cautivas y cuestiones no aclaradas marcando el destino de sus protagonistas y de sus descendientes, quienes no resuelven sus vidas sino que apenas presienten quienes son, porque no lo saben a ciencia cierta.
 Van y vienen. Traen, arrastran, transitan. Permanecen fuera. Del otro lado.Entre verdades calladas, silencios cómodos o piadosas cegueras, sin  mirar hacia la propia y quizás temida oscuridad.

 

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libros publicados por avatares

Libros publicados por avatares:

 

 

avatares1

 

Avatares I

 

Responsables y hacedores: Ana Bauchiero - Georgina D´Ascenzo - Carlos Briana - Delia Enguix - Lilian Gómez - Mabel Spinelli - Olga Tomasi - Adolfo Velázquez - Juan Viaggio - Nilda Villagra

 

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A veces, la vida suelta amarras y nos invita a abordarla.
La sonrisa aparece detrás de cualquier objeto, enredada en nuestros pasos o besando desde nuestra boca, otras bocas.
La emoción se suelta el cabello y luce sus mejores galas.
La tristeza se ruboriza, da un paso al costado. Nos encendemos de arrebato, nos sentimos pájaros y ensayamos piruetas. Momentos únicos, en los que alma se vuelve melodía.
Y también ocurre al recorrer cada página de este libro donde las voces hilvanan un mundo en el que nada nos es ajeno ni vedado.

 

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Avatares 2

 

Avatares II

 

Responsables y hacedores: Ana Bauchiero - Miguel Cabrero - Miranda Castellanos de la Bota - Luis Elorriaga - Celia Lipsky - Maira Jiménez - Adríán Merel - María Elena Ortiz - Mabel Spinelli - Juan Manuel Viaggio

 

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Una fuga, un hueco de luz al que nos asomamos y una sonrisa que se dibuja en los ojos.?0br> Lo que está al alcance y nos pertenece. Momentos sin tiempos, que son valiosos porque nos damos el permiso y el obsequio de hacerlos diferentes con hechos sencillos, recuerdos, pensamientos y por sobre todo: sentires de y en nuestros corazones que se descubren.
Pequeñas cosas que nos enseñan cómo el infinito se guarda en un grano de arena o, en la señal que deja la punta de un lápiz, quizá una birome… sobre el papel, donde al fin y al cabo estamos nosotros.

 

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Avatares 3

Avatares III

 

Responsables y hacedores: Caloiero Lola - Concepción Carmen - Elorriaga Luis - Fernández Patricia - Ferrante Aldo - Lipsky Celia - Mansi Julia - Mantovan María - Martin Hannah - Merel Adrián - Molina Guadalupe - Ortiz María Elena - Spinelli Mabel - Villanueva Analía - Wamsiedler Toribio

 

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...Y primero fue el verbo...

Es inherente al hombre dejar señales de sus descubrimientos y de su sentir. A tal fin requiere de símbolos e íconos que los representen y fijen. El acto de escribir remite pues a la génesis, al origen mismo de la vida. Parte de una pulsión, una necesidad imperiosa, urgente e impostergable de transpolar en idea la emoción, el sentimiento, la observación y el análisis de todo lo que nos conforma y rodea. Porque, además, vivir nos impele a dejar testimonio. He aquí lo trascendente. Escribimos porque queremos comunicar, transmitir y por ende lo logramos expresando en el afuera lo percibido y descubierto de modo individual.

 

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Transparencias

 

Avatares IV - Transparencias

Responsables y hacedores: Graciela Busto - Lola Caloiero - Carmen Concepción - Ada Curto - Víctor Del Duca - Luis Elorriaga - Patricia Fernández - Gerardo Goldberg - Julia Mansi - María Mantovan - Hannah Martin - Adrián Merel - María Cristina Muns - María Elena Ortiz - Silvia Santilli - Juana Schuster - Cecilia Vexina - Toribio Wamsiedler

 

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Visiones

Miradas…que abordan desde diferentes registros el peso de la palabra no dicha. Voces que quiebran el umbral del inconsciente y ponen sobre el paño lo que se pretende manejar en secreto. El ser frente a las impredecibles metamorfosis del acto de la vida. Improntas marcadas por los vaivenes del destino.

Marta Mutti

 

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A bordo del viento

 

Avatares V - A bordo del viento

 

Responsables y hacedores: Graciela Busto - Carina Castelluccio - Carmen Concepcion - Tatiana Cos - Ada curto - Victor del Duca - Dolores Fernandez - Laura Ferrarez - Matias Ferrer - Carmen Florentin - Julia Mansi - Maria Mantovan - Hannah Martin - Florencia Luz Munoz - Maribel Podesta - Graciela Ruffini - Silvia Santilli - Toribio Wamsiedler

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Vivir. Buscar el modo de aprehenderlo y andar. No importa el cómo o el cuándo ni el con qué, pero sí el por qué. El camino y la búsqueda del espacio – identidad – pertenencia, que ceda sin embargos la puesta en escena de los otros que somos y de los tantos posibles. Una ventana sin dimensiones donde las historias y los poemas multiplican el juego cambiante, vivo y multiplicador de los espejos del ser. Los autores responsables de los textos que componen esta maravillosa selección así lo manifiestan en estas páginas donde la vida…marcha…A bordo Del Viento.

 

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Hilos Secretos

 

Avatares VI - Hilos Secretos

 

Responsables y hacedores: Horacio Aranda - Graciela Busto - Carina Castellucio - Victor Del Duca - Dolores Fernández - María Leone - Julia Mansi - Edith Migliaro - Patricia Moltedo - Florencia Luz Muñoz - Maribel Podestá - Graciela Ruffini - Silvia Santilli - Norma Vicinguerra

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Los autores de los textos que hilvanan este libro se han permitido:
buscar contornos en las sombras. Pertenecer y permanecer en el amor. Vestir al silencio. Escuchar el llanto de los ojos secos. Atravesar sueños para despertar al que espera. Seguir huellas. Alcanzar lo que no se comprende. Hilos secretos que levantan la voz en nuestros pensamientos. Hilos secretos que buscamos para comprender y explicar. Misterios a los que nos asomamos apenas, con palabras.

 

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Detras del espejo

 

Avatares VII - Detrás del Espejo

 

Responsables y hacedores: Horacio Aranda - Marcelo Beron - Graciela Busto - Dolores Fernández - Carmen Florentín - María Leone - Julia Mansi - María Mantovan - Edith Migliaro - Graciela Ruffini - Silvia Santilli - Gustavo Zaya

 

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Descifrar la vida. Bella , amarga, tibia, desconcertante. Mirar a los otros, entender y comprendernos. Tomar cuenta del paso breve y fugaz para tanto aprendizaje. Intentar aprenderlo desde los ojos que nos miran detrás del espejo. Dejar señales, actos, palabras…sembrar pasión.

 

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Argiropolis

 

 

 

Argirópolis, esquinas de nuestra historia

 

 

Ficciones históricas.

Donado por los Escritores de Avatares Letras, a la Comuna de General San Martín, como adhesión al Bicentenario de la Patria.
Declarado de Interés Municipal por La Secretaría de Gobierno del Municipio de Gral. San Martín.

Los Escritores: Horacio Aranda, Juan Arrate, Graciela Busto, Víctor Del Duca, Luis Elorriaga, Dolores Fernández, Carmen Florentín, Ariadna G., Claudia Guala, Sandra Laino, María Leone, Mirian Claudia López, María Alice Mato, Julia Mansi, Edith Migliaro, Guadalupe Molina, Patricia Moltedo, Rodrigo Moral, Marta Rosa Mutti, José Manuel Ortega, Reneé Rodríguez, Juana Schuster, Silvia Santilli, Olga Tasca, Silvia Mabel Vázquez, Norma Vinciguerra, Ana Zamulko.

Saludan a la patria, orgullosos de ser sus hijos, con la certeza y la esperanza de que la honestidad y la unión de todos los argentinos, encuentren el destino que este maravilloso país merece, desde la justicia, el diálogo y la igualdad.

Nuestro Homenaje a la Patria.

 

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Descalzos en el aire

 

Avatares VIII - Descalzos en el aire

 

Responsables y hacedores: Horacio Aranda - Juan Arrate - Teresa Del Valle Baruzzi - Graciela Busto - Dolores Fernández - Carmen Florentín - Mirian Claudia López - Julia Mansi - Edith Migliaro - Patricia Moltedo - Mabel Sobradelo - Olga Tasca - Silvia Mabel Vázquez - Norma Vinciguerra

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Cuando decidimos narrar un texto en primera persona, las interferencias entre Narrador (el que cuenta la historia), Autor (el que la imagina) y Actor (el protagonista), provocan una cohesión de miradas y significantes que hacen, que unos ocupen el lugar de los otros. De tal modo que el personaje, el Actor, acaba siendo quien toma los hilos de la historia, al punto de que los anteriores desaparecen.

 

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Fantáspolis

 

Fantáspolis - Compilación de Marta Rosa Mutti

 

Fantástico – Ciencia Ficción – Terror

 

 

Escritores argentinos de hoy: Teresa Del Valle Baruzzi - Graciela Busto - Christean Cabrejos - Jaime Cabrera - María del Carmen Cárdenas - Matías D´Angelo - Víctor Del Duca - Dolores Fernández - Fernández Vila, Beatriz - Silvia Ferrante - Carmen Florentín Cabrera - Claudia Guala - Vanesa Ibarra - Lilia Lasagna - María Leone - Mirian LópezCamporro - Julia Mansi - María Mantovan - Adrián Merel - Edith Migliaro - Patricia Moltedo - Rodrigo Moral - Florencia Luz Muñoz - Marta Rosa Mutti - Sara Novas - Pablo Ontivero - Silvia Santilli - Jorge  Schöb - Juana Schuster - Mabel Sobradelo - Olga Tasca - Hilda Trezza - Silvia Vázquez - Norma Vinciguerra - Ana Zamulko

 

El mundo interior, las propias vivencias y esas irrupciones, coincidencias y fatalidades que responden a espacios de excepción donde nada es cómo crees, ni como parece. Paréntesis de la realidad donde percibes presencias y hechos que no se explican. Intermitencias sobre las que no se tiene ningún control, ni se comprenden desde la razón. Lo extraño, lo misterioso está en nosotros, solo se quita el disfraz de pesadilla cuando la conciencia olvida cerrar la puerta y salen fuera…
El sótano y el altillo en espera de visitantes.
Cuentos, relatos, mixturas de Escritores Argentinos de Hoy que conjuran submundos.

Obra de Tapa: Pablo Ontivero
es historietista independiente. Ha trabajado en teatro, cine y tv. Actualmente realiza una novela
gráfica y dicta clases de historieta.
pablo.m.ontivero@gmail.com

 

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Despiertos en la lluvia

 

Despiertos en la lluvia - Compilación de Marta Rosa Mutti

Responsables y Hacedores: Teresa Del Valle Baruzzi - María del Carmen Cárdenas - Dolores Fernández - Beatriz Fernández Vila - Carmen Florentín Cabrera- María Leone - Mirian Claudia López Camporro - Edith Migliaro - Patricia Moltedo - Sara Lidia Novas - Juana Rosa Schuster - Hilda Trezza - Silvia Mabel Vázquez - Norma Vinciguerra

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Cuentos que desnudan la vida. Lugares donde la emoción y el sentimiento se permiten andar sin disfraces. Poemas que reconocen matices, amores y fugas. Historias que no abandonan la inocencia, que creen y buscan el desafío de cada día, para seguir creciendo. Palabras que descubren ese mundo que aguarda a quienes permanecen…Despiertos en la lluvia.

 

Obra de Tapa: Liberación (Acrílico y collage sobre tela - 1 x 1,20 mts)
Artista Plástica: Renate Levy
www.renatelevy.com.ar

Diseño de Tapa: Georgina Galli

 

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Solo la piel

Solo la piel - Compilación de Marta Rosa Mutti

Obra de Tapa: Artista plástica Hilda Trezza

Los escritores: Marta Rosa, Mirta Cañete, María del Carmen Cárdenas, Dolores Fernández, Carmen Florentín Cabrera, Claudia Guala, María Leone, Edith Migliaro, Patricia Moltedo, Olga Tasca, Hilda Trezza, Camila Vázquez Garriga, Norma Vinciguerra.

 

En palabras de Ernesto Sábato: “Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.”


Solo la piel. Historias, relatos con pretensión de cuentos y poesías instalándose en las páginas un libro con el propósito de proyectar la cualidad de la emoción y percepción de quienes los han escrito porque entre sueño y desvelo,  buscan expresar con palabras, lo inexplicable.
Marta Rosa Mutti

"No hay literatura sin secreto. Detrás de cada palabra se esconde el misterio, un laberinto en el que todo puede suceder: de la pasión a la ternura; del crimen a la sublimación. Encontrar el hilo conductor, salvador, descifrador, o ahondar sus diversidades, es papel de quien aspira a lo literario, bien como escritor, bien como lector.” Luisa Valenzuela

“Escribir, leer, un vislumbre que se deja ver pero que no se  explica con palabras sino a través de sensaciones e imágenes que se revelan en nuestra habitación interior. Como en el espejo y el sueño y por qué no en las fotografías, algo se muestra y al mismo tiempo se oculta para provocar el desafío de la confrontación. Un palimpsesto del propio enigma ¿Somos cómo somos? ¿Somos una parodia que echamos a rodar? Somos lo que podemos ser, o nuestra vida es apenas el tiempo de una lectura que alguien, según dicen, hace. Tendremos entonces, que seguir leyendo y escribiendo…”

Marta Rosa Mutti

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Vinculos secretos

Vínculos Secretos, Avatares XI Año XI

Obra de Tapa: Hilda Trezza

Los escritores: Marisol Aulicino, Liliana Blasco, Lola Caloiero, María del Carmen Cárdenas, Matías D´Angelo, Carmen Florentín Cabrera, María Graciela Jaime Irusta, Edith Migliaro, Patricia Moltedo, Elba Santos, Olga Tasca, Hilda Trezza. 

…Un grupo de escritores que junto a otros comparten el hoy de la Ficción Argentina.

 

Vínculos Secretos, Cuentos en apenas un puñado de palabras que abren interrogantes, más que respuestas y provocan a las mentes para que fabulen. Historias que rastrean, proyectan, enmascaran, sugieren o dejan libre aquello que se calla.

Marta Rosa Mutti

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